El temor agudiza los sentidos. La ansiedad los paraliza.

K, Goldstein.

Hay millones de personas que sufren y padecen ansiedad negativa y ese sufrimiento es tan profundo, que su vida deja de  tener sentido.

¿Pero habrá solución para un problema que no es real, que no hay nada cierto, que no es un problema orgánico, aunque pueda desencadenarlo?

Hoy quiero ayudarte a pensar y conocer qué es la ansiedad negativa. Cuando nos enfrentamos a un miedo real o irreal, nuestro sistema nervioso autónomo aparece para ayudarnos a hacerle frente y conseguir salir airosos del trance.

A este proceso le llamamos ansiedad y siempre se desencadena por un pensamiento negativo real o irreal.

La ansiedad, por tanto, puede ser real o irreal y en función de esta, realidad o irrealidad, conseguiremos salir del problema o cada día estaremos más y más encerrados en ella.

Comenzaremos hablando de la ansiedad positiva, para después afrontar la ansiedad negativa, causa de que muchísimas personas tengan una vida sin sentido y llena de miedos.

Ansiedad positiva.

Como todo proceso, la ansiedad es una respuesta  adaptativa o de supervivencia, es decir, no nos puede hacer ningún tipo de daño ni producirnos problema alguno.

Cuando nos sentamos en una plaza, por ejemplo, y se produce un atentado terrorista, estamos ante un hecho real y corremos verdadero riesgo de muerte. Ante este hecho que está en juego nuestra vida, el sistema nervioso autónomo intenta ayudarnos a que afrontemos el suceso o a huir del peligro y para ello producirá la energía necesaria para hacerle frente al problema y a consecuencia de esto, aparecen los síntomas, que son respuestas fisiológicas con los cuales nuestro sistema nervioso consigue producir la energía que necesitamos para hacer frente al peligro, y que no les prestamos atención porque el peligro es más importante.

¿Por qué y para qué produce la energía? Porque al necesitar realizar una respuesta rápida, y este peligro consume demasiada energía, o la produce o no podríamos salir del peligro, por ejemplo: si nos ponemos a correr el corazón deberá activarse para producir la energía que nos permita correr, sin ella no podríamos movernos del sitio, así, ante este peligro repentino, el sistema nervioso ha de producir más energía para poder salir airoso de la situación.

Como resumen podemos decir que cuando hay un peligro  real, nuestro sistema nervioso responde con una respuesta adaptativa o de supervivencia con el fin de conseguir salir del acontecimiento traumático en el que estamos: un atentado, un examen, una cita laboral o de amor, en todos estos casos nos prestará la ayuda necesaria y producirá la energía suficiente, mediante los síntomas, para conseguir controlar el peligro.

Si hay peligro, habrá ansiedad y síntomas, es como si bebemos mucho, tendremos resaca y no por ello nos asustamos, porque es normal que la tengamos, sin beber en exceso no hay resaca y sin peligro real no hay ansiedad ni síntomas.

Ansiedad negativa.

Este tipo de ansiedad se produce por nuestros pensamientos negativos irreales, pensamientos que nosotros les damos una realidad sin tenerla, y que lógicamente nos producirán una respuesta de miedo.

Ante estos pensamientos como: me voy a morir, desmayar, perder el control, me voy a ahogar, etc. nuestro sistema nervioso producirá una respuesta de supervivencia e intentará, al igual que en la ansiedad positiva, de la que acabamos de hablar, producir la energía suficiente para ayudarnos a salir del peligro en el que pensamos que estamos. Pero, ¿qué peligro? no existe, sólo es un producto de nuestra mente, sólo nosotros lo producimos, aunque nuestro sistema nervioso reacciona a nuestros pensamientos como si fueran reales.

Síntomas.

Para ayudarnos a “salir” del problema producirá más energía para conseguir evitar esos peligros y aparecen los síntomas: taquicardia, hiperventilación, nauseas, mareos, temblores, etc. y como son muy impactantes, nos asustamos y nos quedamos en nuestro “refugio” donde pensamos que nada nos puede ocurrir, los síntomas no nos pueden hacer daño alguno, están controlados por el sistema nervioso autónomo.

Miedos.

Como nuestros pensamientos negativos son muy impactantes adquirimos el miedo de ir a los lugares donde pensamos que nos aparecerán estos miedos: grandes almacenes, bares, restaurantes, conducir el coche, cines, y para evitar los “terrible síntomas” no nos movemos de casa o de nuestro “refugio” pensando que, aquí, no nos pasará nada y lo que conseguimos es acortar nuestra vida, alejarnos de los demás y tener una vida muy restringida que poco a poco se convierte en una pesadilla.

No tenemos ninguna enfermedad orgánica y sin embargo no podemos ir a trabajar, salir como lo hemos hecho siempre, nos convertimos en esclavos de nuestros miedos irreales y de lo que estamos convencidos, con seguridad, es que son reales. A veces para ir a los lugares que tememos pedimos que nos acompañen y parece que vamos mejor porque, pensamos, si me sucede algo me  prestarán ayuda en el instante, pero qué nos puede suceder si no hay realidad alguna? Qué “enfermedad” podemos tener que si vamos acompañados no nos puede suceder nada y si vamos solos no podemos salir de casa? Si nos duelen las muelas en casa y salimos con alguien ese dolor desaparece? Seguro que no, pero nosotros nos lo creemos y lo ejecutamos.

La ansiedad negativa no es ninguna enfermedad orgánica, como he dicho antes, por tanto si no hay enfermedad no es lógico tomar medicación, salvo que esté uno muy nervioso y sea muy conveniente relajarnos y de seguir tomándolas durante meses, al final seguiremos con la ansiedad y con la dependencia que nos crearán las pastillas.

Una vez conocido cómo se origina la ansiedad negativa, vamos a ver qué soluciones podemos aportar con el fin de conseguir controlarla.

Solución.

Te voy a proponer unas soluciones para que las pongas en práctica. Una solución pasa por no crearnos pensamientos irreales y si no los creamos no tendremos ni ansiedad ni, por supuesto, los síntomas que la acompañan.

Nunca sucederá nada porque nosotros lo pensemos: “y si voy sólo en mí coche y me ocurre algo, nadie me podrá ayudar”, esto jamás puede ocurrir porque nosotros lo pensemos, no tenemos el poder de que los acontecimientos ocurran, porque nosotros lo pensemos, aunque probabilidad hay de que suceda todo, pero en la ansiedad negativa nosotros estamos convencidos de que realmente sucederá, a partir de este hecho, reacciona el sistema nervioso y nos produce la ansiedad, aunque tenemos que tener claro que jamás nos ocurrirá ni nos ha ocurrido.

Otra solución pasa por recuperar la autoestima perdida, las personas con ansiedad negativa no suelen quererse, aceptarse ni confiar en ellas y menos disculparse por los posibles errores que haya podido cometer, sólo saben hacerse daño, enrocarse en su mismo problema.

Otra solución consistiría en no huir de la situación que tenemos, porque así como en la ansiedad positiva la huida nos puede salvar, en la negativa lo único que conseguimos es aumentar nuestros miedos.

No adelantar los acontecimientos. Esta técnica es muy importante realizarla muy bien,  ya que si adelantamos los acontecimientos negativos, con toda seguridad nos cargaremos de ansiedad y cuando decidamos ir al lugar elegido, vamos cargados de ansiedad y ante ello lo que hacemos es quedarnos en nuestro “refugio” o darnos la vuelta.

Y por último, qué hacemos con los síntomas. Lo más importante es no asustarnos por su presencia, son necesarios para ayudarnos a salir del peligro, que aunque aquí no existe, su misión es incrementar la energía con la cual hacer frente a los problemas que se nos presenten.

Ya hemos visto que nuestro sistema nervioso reacciona a nuestros pensamientos y por tanto en la ansiedad positiva como en la ansiedad negativa habrá presencia de síntomas porque su presencia es necesaria.

Como conclusión podemos decir que la única forma de superar la ansiedad negativa consiste en no dejar entrar pensamientos negativos que no sean reales y sin estos los síntomas no harán acto de presencia.

Por dónde comenzar? Lo ideal es no fabricar pensamientos negativos irreales y si nos resulta muy difícil de controlar, sería muy bueno conseguir que los síntomas no nos hicieran daño y pensar, como en la resaca, que es lo normal y no darle más importancia.

Sería muy importante utilizar técnicas de distracción, relajación y realizar respiraciones que nos ayuden a relajar nuestro sistema nervioso.

Te dejo un esquema sobre la ansiedad para que en un golpe de vista tengas claro cómo funciona.

croquis-ansiedad2

Fíjate como la raíz de la ansiedad positiva y negativa es la misma, un pensamiento negativo, que da lugar a una sensación de miedo.

Pero a partir de aquí aparecen las diferencias. Se puede tratar de una amenaza real o imaginaria. La amenaza real dará lugar a la ansiedad positiva, y la amenaza imaginaria (causada por pensamientos negativos irreales) dará lugar a la ansiedad negativa.

Fíjate ahora en los síntomas que desencadena cada una… ¡son los mismos! Pero en el caso de la ansiedad negativa al no encontrar una razón real por la que estos síntomas puedan surgir, ellos mismos nos generan sensación de miedo y se vuelve a desencadenar la respuesta de ansiedad negativa, creando así un círculo vicioso de “miedo al miedo”.

 

“La ansiedad puede entorpecer tus relaciones, perjudicar tu rendimiento, estrangular tu vida y limitar tus posibilidades”.

Espero que te haya ayudado a tener una idea más real de lo que es la ansiedad negativa y te deseo toda la fuerza del mundo para que consigas controlar tú ansiedad negativa.

Seguro que si practicas estas técnicas y confías mas en tus posibilidades, conseguirás controlar la ansiedad y podrás retornar, ¿te acuerdas?, a aquellos tiempos en los que no tenías por compañera la ansiedad negativa.