“El pasado no determina el futuro”

Siguiendo con la explicación de cada distorsión cognitiva que podemos desarrollar, vamos a seguir profundizando otras distorsiones con el fin de que al conocerlas, podamos reducirlas y lograr un equilibrio psicológico que nos conduzca a nuestro bienestar y a saber compartir con los demás nuestra forma equilibrada de caminar por la vida.

6.- PERSONALIZACIÓN:

La persona cree que todo lo que las personas dicen y hacen es alguna forma de reacción hacia ella. Piensan sin datos suficientes, que ciertos sucesos o dichos están relacionados con él.

Palabras claves para detectarlas:

“Lo dice por mí”, “Si la vida me va mal es por mí culpa”, “Si mis hijos sacan malas notas es que soy mala madre”.

Forma adecuada para contrarrestarlas:

Una forma adecuada de invertir esta distorsión es aceptarse como realmente somos y preguntarse ¿realmente lo dicen por mí? Tiene que haber una realidad absoluta o indicios claros de que realmente somos culpables de lo que pensamos.

 

7.- FALACIA DE CONTROL:

Esta distorsión cognitiva se da cuando uno se cree muy competente y responsable de todo lo que ocurra o bien se ve impotente y sin ningún control sobre los acontecimientos de su vida.

Palabras claves para detectarlas:

“No puedo hacer por…”, “solo me sentiré bien si tal persona cambia”, “yo soy responsable de todo”.

Forma adecuada para contrarrestarlas:

Se requiere un pensamiento equilibrado y preguntarse ¿Qué prueba tengo para creer que eso depende de mí?, ¿Es cierto que lo que me sucede es responsabilidad de…? Obviamente no podemos controlar todo ni a todos y sería más positivo aceptar nuestra responsabilidad cuando realmente seamos responsables y no asumir el control de lo que no podemos.

 

8.- FALACIA DE JUSTICIA:

Esta distorsión se caracteriza por valorar como injusto todo lo que no coincida con nuestros deseos o expectativas: “es injusto que me hayan suspendido”, sin evidencia alguna.

Palabras claves para detectarlas:

“es injusto que…”, “no hay derecho”, “si de verdad tal, entonces… cual”.

Forma adecuada para contrarrestarlas:

Es muy importante y necesario dejar de confundir lo que uno desea con lo justo, siendo muy importante escuchar los deseos de los otros y preguntarse ¿si las cosas no salen como como quiero son necesariamente injustas?

 

9.- RAZONAMIENTO EMOCIONAL:

Esta distorsión se caracteriza por creer que lo que la persona siente emocionalmente es prueba de que algo es verdad o va  a suceder.

Palabras claves para detectarlas:

“me siento inútil” por lo tanto soy un inútil”, “ siento que pueden despedirme, por tanto es probable que lo hagan”, “tengo el sentimiento de que soy un desastre, por eso no haré nunca  nada bien”,  “si me siento así es porque soy/ o ha ocurrido”.

Forma adecuada para contrarrestarlas:

La forma adecuada de solucionar esta distorsión es no tomar las emociones sentidas como un hecho objetivo y no como algo motivado por la interpretación personal de los hechos. Los sentimientos o las emociones siempre han de derivarse de nuestros pensamientos o comportamientos y si estos negativos irreales, lo normal es que caigamos en esta distorsión.

 

10.- FALACIA DEL CAMBIO:

Cuando pensamos que nuestro bienestar depende de manera exclusiva de lo que digan o hagan los demás, estamos cometiendo un error de este tipo de distorsión.

Normalmente estas personas piensan que para cubrir sus necesidades son siempre los demás quienes han de cambiar primero su conducta.

Palabras claves para detectarlas:

“si esa persona cambiara tal cosa, yo podría tal cosa”.

Forma adecuada para contrarrestarlas:

Siempre hay que comprobar si podemos hacer algo, independiente de que los demás lo hagan o no. Decimos “qué pruebas tengo para creer que el cambio solo depende de esa persona”, aunque eso no cambiase, ¿podría hacer algo yo?

Nuestro bienestar no puede depender de manera exclusiva de los demás, así si nos decimos: “la relación de mi matrimonio solo mejorará, si cambia mi mujer” con seguridad no mejorará” pero si hablamos los dos, nos tratamos con respeto, sí sería posible liberarse de esta distorsión.

Como decíamos anteriormente hay que intentar que nuestra mente no nos haga daño, que nuestros pensamientos sean siempre positivos reales o negativos reales, hay que abandonar los negativos irreales, porque siempre nos van a llevar al fracaso guiado por la ansiedad negativa.

Pensar que “enfatizar demasiado los momentos malos, son aspectos que socavan la serenidad, la felicidad y la satisfacción.

Como dice un autor, la tiranía del pensamiento empobrecido nos lleva por lugares muy peligrosos y hay que evitarlos: os adjunto sus escritos al respecto:

“Es la tiranía del pensamiento empobrecido. La gente que piensa lo mismo todos los días, cosas negativas en su mayoría, han caído en malos hábitos mentales. En vez de concentrarse en las cosas buenas y pensar en cómo hacer que todo sea mejor, son cautivos de sus respectivos pasados. Unos se preocupan de fracasos sociales o problemas financieros. Otros se lamentan de sus infancias. Otros, en fin, se preocupan de asuntos más insignificantes: el modo en que un dependiente  los ha tratado o el comentario malicioso de un compañero de trabajo. De ese modo permiten que las preocupaciones priven a su mente de su fuerza vital; están bloqueando el enorme potencial de la mente para aportar todo lo que ellos quieran, emocional, física y espiritualmente. Estas personas no se dan cuenta de que administrar la mente es administrar la vida: “La manera de pensar depende del hábito, así de simple”.

“Quizá no podamos controlar el tiempo atmosférico, el tráfico o el humor de quienes nos rodean, pero ten por seguro que podemos controlar nuestra actitud hacia esos hechos. Todos tenemos el poder de determinar en qué cosa vamos a pensar en un momento dado. Esta capacidad es parte de lo que nos define como humanos”.