Espero  y deseo lo expuesto en esta sucesión de artículos sobre los problemas que tenemos con nuestras distorsiones  os haya podido llevar a conseguir reducirlas y haber alcanzado una mejora en vuestro equilibrio psicológico.

  1. ETIQUETAS GLOBALES.

Cuando etiquetamos o globalizamos todos los aspectos de una persona o acontecimiento reduciéndolos a un solo elemento: “todos los maestros son unos pedantes” o idealizando a la personas: “un maestro es lo mejor”.

En definitiva es el efecto de englobar bajo una etiqueta hechos distintos y particulares de modo inadecuado.

Palabras claves para detectarlas:

“Soy un”, “Es un”, “Son unos”

Forma adecuada para contrarrestarlas:

Sería muy interesante buscar cosas que escapen  a la etiqueta globalizadora y preguntarse: “¿soy así siempre?”. “¿Hay otros aspectos de mí que escapan a esa etiqueta?”.

Siempre es muy interesante, en este caso, hacer lo mismo cuando califiquemos a otra persona.

  1. CULPABILIDAD.

En esta distorsión la persona piensa que los demás son siempre los causantes de sus problemas o tomando el punto de vista opuesto se culpa a sí mismo de todos los problemas ajenos.

Esta distorsión nos puede producir mucho daño, pues el sentimiento de culpabilidad conlleva mucha distorsión psicológica.

Palabras claves para detectarlas:

“Mi culpa”, “Su culpa“, Culpa de”.

Forma adecuada para contrarrestarlas:

Sería muy interesante buscar motivos o razones del problema sin que necesariamente haya que encontrar culpables, no todo en la vida consiste en buscar culpables, no es, por tanto, racional generalizar.

  1. LOS DEBERÍAS:

Consiste en pensar que uno mismo, los otros o las cosas deben o no, actuar o ser de cierta manera; se establecen así normas absolutas y se cierra la posibilidad a otras opciones. Se sobreestima lo malo que es no cumplir los imperativos.

Las personas poseen una lista de normas rígidas sobre cómo deberían  actuar tanto ella como los demás. Si los demás no las cumplen se enojan, si es ella también se siente culpable: “Cómo me desvivo por complacer a los demás, la gente debería comportarse conmigo de la misma manera”.

Palabras claves para detectarlas:

“Debería de”, “No debería”, “Tengo que”, No tengo que”, “Tiene que”.

Forma adecuada para contrarrestarlas:

Cuando uno  mismo no satisface los imperativos se genera vergüenza y culpa y cuando no las satisfacen los demás, frustración, ira y resentimiento.

Preguntarnos: ¿qué pruebas tenemos para decir que eso debe ser así? ¿Puedo comprobar si es tan grave si eso no ocurre como yo digo que debería ocurrir? con toda seguridad que si dejáramos de utilizar tanto los “debe” como los “tengo”, nos ahorraríamos muchos dolores de cabeza y nuestro equilibrio psicológico mejoraría fabulosamente.

  1. TENER RAZÓN:

Consiste en la tendencia a probar de manera frecuente, ante el desacuerdo de otra persona, que nuestro punto de vista es el correcto y cierto.

No nos interesan sus argumentos, simplemente se ignoran o, peor aún, no se escuchan y en general se ponen a la defensiva.

Palabras claves para detectarlas:

“Yo tengo razón”, “Sé que estoy en lo cierto y él/ella está equivocado”.

Forma adecuada para contrarrestarlas:

Procuremos no centrarse en nosotros mismos, escuchar al otro y preguntarse: ¿Estoy escuchando realmente al otro? ¿Tiene derecho a su punto de vista? ¿Seguro que lo que pienso es cierto y los demás están equivocados? ¿Podemos aprender algo de su punto de vista sin hacerme una idea prejuzgada de ella?

  1. FALACIA DE LA RECOMPENSA DIVINA:

En esta distorsión no buscamos solución a los problemas y dificultades suponiendo que la situación mejorará “mágicamente” en el futuro o tendrá una recompensa en el futuro si la deja tal cual. Como consecuencia de esta postura lo único que conseguiremos será un malestar innecesario, el resentimiento y el no buscar soluciones  que podrían ser factibles en la actualidad.

Palabras claves para detectarlas:

“El día de mañana tendré mi recompensa”, “Las cosas mejorarán en el futuro”, “Dios me ayudará” y no hacemos nada por solucionarlo.

Forma adecuada para contrarrestarlas:

Lo único ideal que hay es buscar soluciones en el presente y no dejar que los acontecimientos se resuelvan solos, sin nuestro trabajo no conseguiremos nada

¿”Podemos decirnos qué podría hacer ahora mismo”’ “¿Tenemos pruebas para decir que no podemos hacer algo para cambiar esto?”.

Espero que estos artículos os hayan ayudado a encauzar un poco mejor vuestra vida.

“El poder del pensamiento positivo nos sirve en todo momento para dirigir nuestra energía mental y nuestros esfuerzos en una dirección determinada.

Cuando apoyamos nuestros anhelos  con pensamientos positivos y con imágenes acordes con lo queremos alcanzar, experimentar, estamos muy cerca de lograr que se conviertan en realidad”