Si cambiamos la forma de ver las cosas, las cosas que vemos cambiarán de forma.

Un tema muy importante cuando, hablamos de problemas psicológicos, son las distorsiones cognitivas que causan verdaderos problemas psicológicos en nosotros mismos.

Una distorsión cognitiva es un error en el procesamiento de la información que nos puede producir perturbaciones emocionales,  que a su vez  conllevan verdaderos problemas en los comportamientos.

En ocasiones, se tienen pensamientos distorsionados de la realidad que son acompañados de emociones negativas, lo que se suele llamar pensamientos automáticos.

Estos, por decirlo de una forma gráfica, son nuestra charla interna o el diálogo con nosotros mismos a nivel mental, expresados como pensamientos o imágenes  que se relacionan con estos estados emocionales intensos como: depresión, ansiedad, euforia o ira.

Desde siempre conocemos que los acontecimientos en sí mismos no son los que desencadenan nuestras emociones, sino la interpretación que hacemos de ellos.

Quizás detrás de un sentimiento negativo como miedo, tristeza, rabia, o angustia, puede haber un pensamiento que nos hace ocultar o disfrazar la propia realidad.

Sin duda alguna en la depresión, ansiedad negativa, y fobias, estas distorsiones, de las que vamos a hablar, juegan un papel importante.

Estas distorsiones negativas se suelen tratar a través de métodos diversos, aquí los vamos a hacer por medio de terapia cognitiva conductual, (TCC). Esta terapia pretende identificar los pensamientos distorsionados que producen dificultades en el estado emocional, con el objetivo de modificarlas y reequilibrar a la persona.

Beck, iniciador de estas técnicas (TCC) definía estas distorsiones cognitivas  por: “presentarse de forma refleja, no hay razonamiento previo, ser irracionales  e inadecuadas, ser aceptadas por las personas considerándolas posibles y ser involuntarias”.

Características de las distorsiones:

  • Son siempre aprendidas.

  • Suelen ser difíciles de desviar.

  • Se expresan en términos imperativos: tendría que, debería, todo me saldrá mal.

  • Tienden a ser dogmáticas y catastróficas.

  • Son mensajes breves, discretos y, a veces, inespecíficos.

  • No hay un desencadenante claro.

  • Casi siempre son creídos, no importa los irracionales que sean.

Hay distintos tipos de distorsiones cognitivas, nosotros trataremos 15 de ellas, por ser las más habituales e importantes y que iremos exponiendo en tres artículos distintos.

Cuestionar nuestros pensamientos negativos e irreales o ponerlos en duda y comprobar si existen otras posibilidades más racionales, equilibradas y realistas y que pudieran ser respaldadas por los hechos concretos o por la evidencia, es el fin de estos artículos: para que consigáis controlar vuestra mente negativa y así poder vivir más equilibradamente y de una forma más realista vuestro presente.