Cuando el miedo nos paraliza e impide que continuemos con nuestra vida, con nuestras metas…se ha apoderado de nosotros, porque se lo hemos permitido, se ha adueñado de todo y poco a poco tenemos que plantarle cara para recuperar lo que es nuestro, nuestra vida y nuestra libertad de decidir.

Junto al miedo nacen los pensamientos negativos irreales que nos dicen que no hagamos determinadas cosas, o que no vayamos a algunos lugares.

Se podría decir que son como unos “amigos” que nos dan malos consejos, que nos dicen que lo más correcto es quedarnos escondidos sin hacer nada, evitar las situaciones que nos provocan ansiedad, que no vamos a conseguir lo que queremos, que no somos capaces…

Y tú ¿haces caso de todo lo que te dicen tus “amigos”? ¿Por qué hacer caso de estos pensamientos que me dicen que haga cosas que no me solucionan el problema, que, al contrario, lo agrava y encima me generan otros problemas nuevos?

Estamos condicionados por esos pensamientos negativos y para salir de ellos debemos empezar a cuestionarlos y a no creérnoslos por que sí, simplemente porque aparezcan.

¿Qué es el miedo?

El miedo es una de las llamadas emociones primarias, es decir una de las emociones más básicas del ser humano. Tiene un papel fundamental en nuestra supervivencia, pues nos ayuda a vivir con seguridad, aportándonos un mecanismo adaptativo en un entorno que en, ocasiones, nos da motivos para temerlo. Tiene que ver con nuestra capacidad para reaccionar rápidamente ante situaciones peligrosas, ayudándonos a escapar y mantener nuestra supervivencia.

El problema surge cuando aparecen miedos disfuncionales, miedos ante hechos que no son peligrosos pero los anticipamos como tal, que lejos de aportarnos ningún beneficio, nos perjudican e impiden que vivamos la vida tal y como nos gustaría vivirla.

Ese miedo disfuncional crea unos síntomas (palpitaciones, sudoración, sensación de falta de aire, sentimientos de incapacidad, de impotencia, falta de autoestima…), y el problema del miedo se agranda cuando le tienes miedo a tus miedos, y en ese caso el último objetivo del miedo es alejarnos de la vida.

Miedos disfuncionales, extremos…las fobias.

Un miedo se convierte en disfuncional cuando nuestras creencias e interpretaciones hacen que lo sintamos ante situaciones en las que no existe un peligro real, sino imaginado o anticipado.

Además lo que ocurre a consecuencia de sentir ese miedo es aún peor de lo que ocurriría si no lo sintiéramos, es decir que la consecuencia temida no llega pero igualmente experimentamos mucho malestar. Cuando no gestionamos bien este miedo nos paraliza demasiado, y es lo que ocurre, por ejemplo, en el caso de las fobias.

La fobia es un miedo irracional ante una situación determinada o un hecho determinado. Existen multitud de fobias, fobia a volar, a conducir, a hablar en público, agorafobia, fobia a animales, fobia a la sangre, inyecciones.. Es un miedo exagerado y aprendido que nos lleva a tomar decisiones no conformes con nuestro plan de vida, con lo que realmente quisiéramos hacer. Por ejemplo, muchas personas rechazan trabajos importantes por tener que viajar, y el miedo a volar o a conducir les frena en su proyecto personal y profesional.

¿Cómo puedo vencer el miedo irreal?

Podemos vencer el miedo conociéndolo, poniéndole nombre y sabiendo que es una respuesta que no nos ayuda a mejorar nuestra vida, y en base a esto dejando de darle el valor y la veracidad que le hemos estado dando hasta ahora. Sabiendo que somos nosotros mismos los artífices de la situación y al mismo tiempo las principales víctimas de la misma, pero también sabiendo que de nosotros única y exclusivamente depende cambiar y superar el problema.

Además, la mejor arma para luchar contra el miedo es nuestra motivación para enfrentarlo, las ganas de librarnos de esas cadenas y retomar el control de nuestra vida.  Si el miedo se ha convertido en una fuerza negativa que hace presión y nos frena, nosotros con nuestra voluntad y esfuerzo podemos ejercer una fuerza importante en sentido contrario.

Solo en nosotros está la solución para revertir esta situación, la clave para que esto se produzca está en que permitamos que la fuerza positiva de nuestra autoestima, nuestra voluntad de cambio, y nuestro razonamiento lógico empiece a destruir los pensamientos negativos irreales que hemos creado y alimentado durante tanto tiempo. La clave está en aprender a vivir ignorándolos,  a esos malos consejeros que nos dicen que no podemos hacer algo, o que algo malo nos va a pasar, pues ya los conocemos y sabemos que no tienen razón.

Pregúntate qué te gustaría hacer y no haces. Qué te gustaría vivir y no vives. Cómo te gustaría que fuera tu vida y por qué no haces lo necesario para llegar a ello.

Todos esos miedos ¿En qué se basan? ¿En tus creencias? ¿Son reales esas creencias? ¿En un hecho del pasado? ¿Qué podrías hacer tú para que ese hecho no te afectara nunca más?

Pero, cuidado, no podemos dejar toda la responsabilidad a nuestra voluntad de cambio, tenemos que trabajar duro, pues nuestra voluntad flaqueará porque ha estado dominado mucho tiempo por los pensamientos negativos irreales. Por eso tenemos que recordarnos nuestro objetivo, recordarnos qué cosas buenas vamos a conseguir al vencer nuestro miedo…a veces hay que sufrir un poco más para poder salir del problema. Solo una lucha activa contra los miedos y los pensamientos negativos irreales incrementará nuestra fuerza positiva.

De nosotros depende cambiar lo que estamos haciendo, pues hasta ahora no nos ha dado resultados, por qué no intentar algo nuevo, pues lo que ya llevo un tiempo haciendo (evitar situaciones, no enfrentarme a mi miedo), ya sé donde me lleva, a vivir una vida que no quiero vivir.

Ármate de valor, confronta estos miedos con la realidad en la que vives y comprobarás, para siempre, que tus miedos no existen y, de este modo, conseguirás vivir equilibradamente y en paz.

 

 

                                                                                             Por la Psicóloga clínica: Alicia Monje.