Cuando hablamos de ansiedad, depresión, trastornos obsesivos y un largo etc. lo primero que debemos tener en cuenta son las causas que nos la provocan, todo aquello que nos lleve a lanzar nuestra ansiedad.

Como os decía en la presentación trabajo con terapias cognitivo-conductuales, terapias que exigen de cada persona un conocimiento de sus pensamientos y de sus comportamientos: estos serían la causa de nuestra ansiedad.

Por eso, antes de explicar qué es la ansiedad, me parece más oportuno enseñaros cómo detectar los pensamientos que son capaces de causarnos continuos ataque de ansiedad.

Identificar los pensamientos automáticos. Estos pensamientos reiterativos, constantes, que no somos conscientes de ellos, y que nos asedian en todo momento es imprescindible reconocerlos para luego intentar deshacernos de ellos y así evitar la ansiedad patológica.

No nos vamos a fiar de ellos, los pondremos a prueba y vamos a dudar de ellos para que así podamos comprobar si sólo esta forma de pensar es la más racional y equilibrada de las que podamos realizar.

¿Cómo los podemos poner a prueba?

1. Identificar la emoción que nos provocan: ansiedad, tristeza, pena, nerviosismo etc. e indicar su intensidad de 0 a 10.

2. Identificar lo más objetivamente posible el pensamiento y valorar en qué medida nos los creemos de 0 a 10.

3. Llevar a cabo una discusión cognitiva siguiendo los siguientes pasos:

  • Analizar las evidencias o pruebas a favor y en contra de que se cumpla o sea cierto el pensamiento desadaptativo.
  • Pensar cuál es la probabilidad real de que ocurra o sea cierto lo que se plantea en el pensamiento negativo.
  • Buscar posibles pensamientos alternativos más realistas y racionales.
  • Preguntarse para qué sirve el pensamiento negativo, qué ventajas tiene y qué beneficio nos puede proporcionar.

4. Volver a valorar la intensidad de la emoción (0-10) y en qué medida cree (0-10) en el pensamiento.

Con toda seguridad si hemos hecho correctamente todo lo anterior obtendremos un nuevo pensamiento y lógicamente un nuevo comportamiento que estará libre de todo tipo de ansiedad patológica.

Con la seguridad absoluta de poder cambiar nuestros pensamientos, ya que nosotros somos los que pensamos y obviamente sólo nosotros los podremos cambiar. Nadie nos los puede cambiar, pero sí que podemos ayudaros a recuperar la forma de controlarlos y conseguir poco a poco un nuevo status mental que nos hará más libres, más racionales y como conclusión poseer una nueva y mejor forma de vivir.

Qué duda cabe que cambiar nuestros pensamientos no es nada fácil y menos si llevamos mucho tiempo dominados por ellos. Pero esto es el principio y luego cuando hayamos detectado la causa pondremos los medios más idóneos para recuperar el tiempo, la paz y el sosiego perdidos.