Poca gente tiene la sabiduría de preferir las críticas que les harían mejorar a los elogios que les engañan

Pocos filósofos nos han hablado del miedo. Ellos nos han hablado de la libertad, de la ética, de la responsabilidad, pero no nos decían nada de que el miedo podría echar a perder todo nuestro proyecto. Antiguamente eran más coherentes con sus ideas, hoy día pocos asumen los riesgos de afrontar decir la verdad, por eso vamos a ver qué nos dicen los antiguos para las personas que vivimos aquí y ahora. ¿Servirán de modelo, de guía para nuestros problemas? Seguro que sí.

Los filósofos estaban de acuerdo en oponer el poder del razonamiento frente al miedo.

Veamos qué nos comunican los viejos filósofos.

Los estoicos enseñaban que “la virtud es la única cosa buena de la vida “y por ello nos proporciona paz espiritual, felicidad y buen ánimo. Aceptaban con resignación lo que ha de suceder y no podemos cambiar. Por el contrario saben lo que sí pueden cambiar: su actitud interior y en ello cifra sus esfuerzos. Para los estoicos las virtudes guías son la prudencia, la fortaleza, el autodominio y la justicia.

No podemos cambiar el destino pero sí evitar el miedo al mismo, porque no tenemos poder sobre él.

El sabio estoico no sufre frustr ación porque ni espera ni desea demasiado, acepta las desgracias porque sabe que pueden suceder; da la bienvenida a la muerte porque sabe que ni la angustia ni el miedo evitarán que suceda lo que nos angustia y tememos.

Epicuro: pensaba que la filosofía ha de combatir las ideas falsas que fomentan el miedo al dolor, a la muerte, a los dioses y al destino. Para él el arte de la vida consiste en la realización de una vida buena y feliz.

Epicteto: escribía: “debo morir. Pero ¿he de morir lamentándome? Debo estar encarcelado ¿Tengo que gemir también? Si comprendemos que la virtud es el único verdadero bien veremos que ningún mal puede sobrevenirnos. Piensa que te has de conducir como en un banquete ¿Sabes que es lo que tienes que hacer allí? ¿Te llega a ti algo de lo que se reparte? Extiende la mano y tómalo modestamente. ¿Pasó de largo? No quieras arrebatarlo”.

Marco Aurelio: dice: “Has de ser como una roca en la que se estrellan todas las olas. Ella está firme y el oleaje se amansa en su derredor. No te dejes impresionar por nada”.

Esto es un ramillete de lo que pensaban algunos los filósofos antiguos ante el miedo; próximamente conoceremos qué nos dicen los más modernos.