Dime lo que piensas y te diré quién eres.

                                 Sócrates.

Aparte de nuestros problemas orgánicos, nuestra vida trabaja  bien o mal en función de nuestros pensamientos, de cómo los controlamos y de la cantidad que dejamos que entren en nuestra mente.

Se dice que tenemos al día 60.000 pensamientos: positivos, neutros o negativos.

Todos tienen dos caras: positivo o negativo, real o irreal y en función de en donde  centramos nuestra atención nuestra vida girará hacia un polo u otro.

El problema no está, por supuesto, ni en los pensamientos positivos reales ni en los negativos reales: estos son fáciles de controlar.

Los que nos van a marcar, si no lo evitamos, serán siempre los pensamientos negativos irreales (PNI).

Cuando  provocamos nuestros (PNI), suele ser a raíz de un acontecimiento amenazador que nosotros lo aceptamos como algo real que va a suceder. Un ejemplo pudiera ser el siguiente: voy en un autobús y  está lleno de personas y de pronto notamos sudoración u opresión de pecho. Estos estímulos ponen en marcha el sistema de  alarma de nuestro cuerpo, que a su vez produce una reactivación  del sistema nervioso autónomo (SNA),  que a través del sistema simpático, con su descarga de adrenalina, provoca la reacción de alarma y a su vez el sistema parasimpático se encarga de contrarrestar ese gran esfuerzo del organismo hasta nivelarse y disminuir la reacción de alarma.

Siempre hay que tener en cuenta que la ansiedad es una respuesta de supervivencia, con lo cual nunca, aún en el peor de los casos, puede producirnos la muerte ni ningún problema orgánico, salvo que provoquemos la ansiedad negativa continuamente y puedan aparecer los problemas psicosomáticos.

Las respuestas que nosotros procesamos suele

n ser adaptativas o inadaptativa:

Si son adaptativas la ansiedad nos permitirá hacer frente la amenaza con una reacción defensiva vigorosa y esta reacción pone todos nuestros sistemas corporales en marcha para repeler la agresión inmediata: sistema nervioso, endocrino, cardiovascular, etc. menos el sistema digestivo y el reproductor que no son necesarios ante una amenaza inmediata y por tanto se desactivan.

Como consecuencia de esta activación aparecen los síntomas que son necesarios para producir la energía y la adrenalina que necesitaremos para hacer frente al peligro

Si son inadaptativas, porque no existe un peligro real, los mismos síntomas que  ayudan a producir energía en respuestas adaptativas, nos asustan y dan origen a los (PNI) que sentimos como algo que nos da la sensación de que somos atacados.

Por lo tanto, los síntomas más normales valen tanto paras respuestas adaptativas como para la ansiedad negativa (o respuestas inadaptativas) y suelen ser: taquicardia, sudoración, visión borrosa, opresión pectoral etc.

Ya conocemos cómo se producen las reacciones negativas  ante un hecho amenazador, real o irreal.

En el caso de que sea irreal, la respuesta no es adaptativa y como los síntomas nos preocupan y asustan  es por lo que nos quedamos en casa, no subimos en el autobús, no viajamos en avión, no vamos a cines ni teatros o dejamos de ir a comprar a los grandes almacenes, etc.

Hemos aprendido qué tipos de pensamiento podemos tener: positivos reales e irreales, negativos reales e irreales y pensamientos neutros.

Las crisis vitales, el casarse, separarse, muerte de un familiar, cambio o pérdida de trabajo, conseguir terminar una carrera, etc. pueden producir una crisis de ansiedad, bien positiva o negativa.

De todas formas una manera de no resolver los problemas es evitarlos y no afrontarlos y así conseguiremos estar años y años enganchados a las pastillas que no nos pueden cambiar nuestras ideas y arruinando nuestras vidas y sin ningún peligro real al que podamos acogernos.

¿Qué podemos hacer con los (PNI)? en primer lugar hacer una lista de los que tenemos, luego cuestionarlos y encontrar alternativas para estos pensamientos.

Descubrir los pensamientos negativos irreales: es de vital importancia conocer qué pensamos, porque dependiendo de su naturaleza nos dirigiremos hacia un problema de ansiedad negativa o solucionaremos el problema que tengamos. Ejemplos de estos (PNI) serían: y si me mareo, y si nadie me ayuda, y si me da un ataque al corazón, y si me falla el aire, y si me ahogo, serían tantos y tan diferentes, hay que pensar que al ser nuestros pensamientos  cada persona tienes los suyos, sería imposible escribirlos todos. No obstante daros cuenta que casi todos comienzan por: Y SI y cuando veáis que vuestros pensamientos comienzan por este y si, cambiarlo rápidamente y os evitaréis muchos problemas.

Una vez hecha la lista de nuestros (PNI) vamos a ver ahora cómo podemos cuestionar los (PNI) con el fin de que si lo aprendemos bien, nos podemos sentir  con fuerzas para evitar, al controlarlos, esos pensamientos que nos hacen tanto daño y que no tienen ninguna realidad, solo aquella que nosotros les prestamos.

Los pensamientos de desamparo, de pérdida de control, la vulnerabilidad que genera incertidumbre, dudas y miedos los trabajaremos intentando conocer los (PNI) y cuestionándolos, conseguir deshacernos o despegarnos de ellos eligiendo otros que nos ayuden a vivir en paz y que no nos produzcan una separación de las demás personas y así recuperar el equilibrio perdido.

Cojamos un pensamiento de ejemplo: “¿y si me da un infarto?”. Lo cuestionaremos de la siguiente forma diciéndonos: ¿por qué me va a dar un infarto, tengo o he tenido problemas de corazón, me han diagnosticado alguna enfermedad, porque yo piense que me va a dar un infarto, se hará realidad? ¿Otras veces lo he pensado, y qué ocurrió realmente? ¿Qué posibilidades hay que de esos ocurra?

Buscar alternativas a estos (PNI). Es muy fácil, si hemos pensado en negativo irreal, lo podemos encauzar hacia los pensamientos positivos irreales y con estos no provocaremos la aparición de la ansiedad negativa y tampoco conseguiremos que se hagan realidad, pero al menos habremos conseguido no hacernos daño y estar más relajados.

Esta forma que acabáis de  aprender  podéis efectuarla vosotros, y si cuestionáis vuestros pensamientos, y lo hacéis muy bien, seguro que os sentiréis en paz y se habrán ido los pensamientos negativos. Como todo en la vida, las cosas o los cambios nunca son fáciles. Cambiar los hábitos cuesta realizarlo, pero si poco a poco lo ejecutáis, seguro que lo vais a conseguir.

Cuando se sale de los límites de la auto protección que nos proporciona la ansiedad, deja al descubierto la visión del sujeto como desvalido, sin recursos, con sentimientos de vulnerabilidad extrema debido a los síntomas somáticos que toda ansiedad utiliza para ayudarnos a responder con garantías ante las respuestas de ataque o huida.

 

Te dejo este pensamiento de Kierkegaard, a ver si puede ayudarte a conseguir controlar la ansiedad:

“Ningún Gran Inquisidor tiene preparadas torturas tan terribles como la ansiedad: ningún espía sabe cómo atacar con tanta astucia al hombre del que sospecha, escogiendo el momento en que se encuentra más débil, ni sabe tenderle tan bien una trampa para atraparlo como sabe hacerlo la ansiedad, y ningún juez, por perspicaz que sea, sabe interrogar y sondear al acusado como lo hace la ansiedad, que no lo deja escapar jamás, ni con distracciones y bullicio, ni en el trabajo ni en el ocio, ni de día ni de noche” Soren Kierkegaard. El concepto de la angustia (1844).